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Monday, January 28, 2008

 

¡ Para qué seguir pensando tras el desengaño !

Aun tenía en el tintero la conclusión de mis largas reflexiones sobre el “cambio climático”, (que los que andamos justitos de neuronas tenemos que pensar mucho incluso para llegar a poco).
Pero he desistido. De pronto he alzado la cabeza contemplando todo en derredor, y me he dado cuenta de que me estaba entreteniendo en golpear un pelele de trapo que nos han soltado para distraernos. Todo lo que han argumentado no contiene en sí mismo ni un solo razonamiento, no ya científico, sino meramente lógico. “Los científicos ya tuvieron su momento”, les dijeron en Bali a algunos de éstos que aún pretendían debatir.
Como en su lucha contra los transgénicos, ¿observaron?. Parecían ir perdiendo, y de pronto se alzan con importantes triunfos. ¿Por qué?, ¿por qué todo?. ¿Es que se están exhibiendo argumentos?. ¿O más bien sentencias sin juicio previo, consignas, slogans publicitarios que fabrican “opinión”?.
No; si alguien estuvo en disposición de debatir, su tiempo –ya lo dicen-- ha pasado. Quizá ha pasado el tiempo de toda batalla y sólo queda proteger, cada uno como pueda, su propia razón de la locura; la que va reblandeciendo cualquier argumento de racional pre-existente, como un magma obnubilante y esterilizador, que no cesa de fluir desde “los medios” y va invadiendo todos los rincones que detecta habitados por el alma humana. Es peor que la imaginada pesadilla de Farenheit 451. Porque ya no necesitan de lanzallamas para acabar con los libros. Están siendo barridos por bazofia escrita, hablada o expuesta en imágenes. Y los espacios del espíritu que ellos ocuparon no son ya sino inmensa oquedad en la que la estupidez resuena con mil ecos confundidos. Éste sí es el verdadero y gravísimo cambio climático que se nos ha venido encima...

Monday, January 14, 2008

 

... y en la fotosíntesis puede estar la solución.

Creo que, hoy más que nunca, y sobre cualquier problema que se nos plantee, hemos de pensar todos. Por mero “instinto” de supervivencia, es una función que no vamos a poder delegar. Aunque nuestras neuronas tengan muchas limitaciones, estamos obligados a no aceptar directrices de nadie como artículos de fe, como hasta la fecha hicimos. Por muy “científica” que sea la etiqueta que luzcan. No sé si en otro tiempo hubo razonamiento científico libre; yo pensaba que sí. Pero de lo que estoy seguro es de que hoy es casi inexistente, y de que, desde luego, en su mayor contingente está de una u otra forma secuestrado por el Poder bajo muy eficaces presiones.
En estas condiciones no podemos librarnos de la dolorosa sospecha de que, cuantos comunicados emanen de todos los comités científicos, (los que ahora haya y los que pueda haber), no serán otra cosa que “la voz de su amo”. Así la autoridad de la Ciencia mundial queda ante nuestros ojos completamente des-autorizada.
¡En qué gran soledad nos hemos quedado!. Pero esto es lo que hay, y cuando nos cansemos de llorar, vamos a tener que empezar a pensar, como desde el principio es nuestra obligación.

Decíamos que desde hace años venimos desplazando el equilibrio de gases de la atmósfera hacia un incremento del CO2 actual, que por nuestra actividad va a ir acercándose previsiblemente, --no sé si mucho o muy poco--, hacia los niveles que tuvo hace muchos millones de años, a pesar de que los océanos sigan funcionando como grandes “digestores” de anhídrido carbónico. Y seguirán, más eficazmente cuanto mayor sea la concentración de CO2 en la atmósfera. Pero aunque ésa sea una solución, no será toda nuestra solución, porque su capacidad de “digerir” CO2 y trasladarlo hasta las profundidades en forma de carbonatos, es más lenta que nuestra actividad emisora al ritmo actual. Hemos de encontrar una manera más eficaz de fijar en la litosfera, por lo menos casi, tanto CO2 como producimos. (El resto, podemos encomendárselo a los océanos).
Y el único camino para ello es el más lógico y, además, me parece que sin alternativa real: volver a fotosintetizarlo. Aprovechándonos de que la energía luminosa es “inagotable”, (pensar en que su duración será también finita me parece que no tiene interés alguno para nuestra especie), reciclemos ese CO2 excedentario que tanto parece preocupar a algunos. Realmente no hay motivo para tanto si nos damos cuenta de que él es un componente de ese “acumulador” geológico que el hombre descubrió y que resulta que es recargable. Hasta ahora sólo estamos utilizando la primera carga, y aún quedan decenas o tal vez centenares de años para que esta primera se agote; ¿y tanto les está estorbando ya a esos profetas del Apocalipsis?
¿Por qué tanto aspaviento sin considerar siquiera que quizá sea la hora adecuada para empezar a reciclar anhídrido carbónico?. ¿Es que no se les ha ocurrido?. Seguramente sí, pero lo que me estoy maliciando es que aquí hay gato encerrado. Que no se trata realmente de dar solución al CO2 excedentario; sino que, fracasado el “paraíso soviético”, (tras varias décadas de éxito personal para unos cuantos centenares o miles de jerarcas, no lo olvidemos), algunos cuantos estudiosos de aquel fenómeno han concebido la idea de crear ahora "el paraíso mundial", con miles de millones de esclavos convencidos de la necesidad de entregar aún un poco más de sudor a sólo unos cuantos miles de "sacrificados" que ejercerán la penosa tarea de dirigirles, administrarles y seguirles predicando incansablemente que la esclavitud se llama libertad y el infierno paraíso.

Wednesday, January 09, 2008

 

La fotosíntesis estuvo en el origen del "problema"

Como decíamos allá por finales de noviembre, a estas alturas de nuestra Historia es ridículo salir con que el CO2 es un contaminante. Pero aunque sumemos a esta falacia todas las que van contando por ahí los “algores”, “zapateros” y otros sandios de la cuerda, no dejará de ser cierto que el hombre actual está colaborando decididamente en la modificación del “equilibrio” de gases, (nunca en statu quo) que existiera antes de su intervención. Eso es indiscutible, y no hace falta echar mano de campañas para ponerlo de manifiesto: la Humanidad ha logrado el procedimiento de sacar de nuevo a la luz miles de millones, -- o billones, no sé--, de toneladas de hidrocarburos que se encontraban durmiendo desde hace centenares de millones de años en capas profundas de nuestra litosfera. Una inmensidad de materia combustible cuya masa es como una enorme pila cargada de energía que los hombres han conseguido hacer aflorar. ¿De que energía?. Luminosa. La fotosíntesis que miríadas de desconocidos seres vegetales fueron realizando a lo largo de años y años de estar recibiendo la luz de “aquel” sol. Y vegetando en una atmósfera super-rica en CO2, como fue aquélla. ( O sea, contaminadísima, según el juez americano).
Bien sabemos todos, --seamos “del pelo” que seamos--, que encontrar tan portentoso acumulador y conseguir exprimirle la energía que almacena, han sido logros tecnológicos de los cuales el ser humano no debería sentirse poco menos que apesadumbrado, como ahora pretenden, sino muy orgulloso. Nada de esto le fue regalado, sino que lo conquistó con inteligencia y trabajo.
Pero es obligatorio tomar en consideración el hecho de que no conocemos ni podemos prever las consecuencias que para nuestro estado climático “ideal” pueda tener la modificación de los porcentajes de gases de esta atmósfera al reinyectarle el CO2 que antes tuvo; porque no tenemos ni la más remota idea del nivel de “vivilidad” que aquel equilibrio de gases habría ofrecido a la especie humana, si por aquellas calendas hubiera habido hombres dispuestos a intentar la aventura de probarlo.
En esta tesitura debemos afrontar como una realidad insoslayable el temor que siempre suscita transitar por lo desconocido. Pero lo cierto es que sólo “al andar se hace camino”; y la alternativa, hoy por hoy no existe. Salvo las cavernas a las que algunos “utópicos” quieren que volvamos los más, para que los menos, (ellos, los escogidos, los que detentan el Poder), puedan seguir disfrutando su estatus superior --por “razones de Estado”, imagino que nos dirían, al ser ellos los que trabajan por el bien de todos, bla, bla, bla…
La burra que se han propuesto vendernos, quizá no esté bien dibujada todavía, pero bien esbozada sí la tienen. Y Europa Occidental, muy progresista, ya tiene firmadas sus “opciones de compra”. La cuestión es saber si los chinos, hindúes, filipinos… (por ejemplo), van a estar dispuestos a enterrar su aún nonata prosperidad. Porque --¡qué mala suerte!--, justo ahora es cuando comenzaban a tocarla con la mano.
Hemos de seguir pensando sobre esto…

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