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Monday, September 17, 2007

 

Conversación con mi sobrino, año 2057

- Con el sol que hace hoy, está el día perfecto para una barbacoa.
- ¿Una bar-ba-co-a? ¿Qué es eso?
- Ah, era un sistema para asar carne al fuego: hamburguesas, salchichas, costillitas... Me entra hambre sólo de acordarme.
- Pero tía, todas esas cosas están prohibidas. Que son muy malas para la salud.
- Una hamburguesa, una copita de vino blanco y, de postre, un heladito.
- Grasas animales, alcohol en sangre, y más grasas. Todo ello nefasto. Además, ¿de dónde sacas la carne para las hamburguesas? Ah, que quieres decir hamburguesas vegetarianas.
- No, no, de carne de vaca. Ya, ya sé que ahora sólo se permiten vacas en los zoos, para limitar el dióxido de carbono que emiten. Pero en mis tiempos, había granjas enteras dedicadas a la cría del vacuno. Un verdadero lujo.
- Una barbaridad.
- Y después de una buena comida, me tumbaba un ratito al sol, que ahora en mayo está en su punto.
- ¿Y arriesgarte a un cáncer de piel? Tendrías a la policía sanitaria aquí en menos de un minuto.
- Ya, pero es que en mis tiempos no teníamos policía sanitaria.
- ¿Ah no? ¿Y quién se encargaba de asegurarse que la gente no se perjudicara a sí misma?
- Cada uno era libre de hacer lo que quisiera con su propio cuerpo. Podías comer dulces o verduras, carne o pescado, hacer o no ejercicio...
- ¡¿No hacer ejercicio?! ¿Y de verdad que no te multaban por ello?
- Qué va. Hombre, ya se empezaba a controlar bastante... Por ejemplo, prohibieron el fumar. No me mires así, que ahora te explico lo que era eso. Por aquel entonces se vendía una cosa que se llamaban cigarrillos, y consistían en tubitos de papel rellenos de tabaco. Se encendía un extremo, y la gente aspiraba el humo por el otro extremo. Provocaba cáncer de pulmón.
- Lógico que lo prohibieran.
- Pues no sé. Yo nunca llegué a fumar, no me gustaba el olor del tabaco. Pero ya ves tú lo que me importaba que otra gente se destrozara los pulmones. Allá ellos.
- Qué actitud tan poco solidaria, tía. No me la esperaba en ti.
- También por entonces empezaron a hablar sobre los peligros del alcohol. Varios años más tarde, zas, lo prohibieron. No te imaginas las revueltas callejeras que se armaron. Creo que fue por eso por lo que los políticos crearon la policía sanitaria, para controlar las protestas. Y el mercado negro de alcohol y tabaco.
- No lo entiendo. ¿No quería la gente tener una vida más sana? ¿Acaso no se alegraban de que el gobierno cuidara de ellos?
- La gente tenía la vida que le daba la gana, dentro de unos límites. Fíjate, ya entonces me parecía que el gobierno se inmiscuía demasiado. No sabía yo la que nos esperaba.
- Pues la gente llegaría a la edad de la eutanasia en un estado lamentable.
- Es que no teníamos eutanasia.
- ¿Se morían todos por enfermedades? En Historia estudié que antes había muchas enfermedades, mortales incluso.
- Bueno, algunos sí. Muchos morían simplemente de viejos.
- ¿Qué quieres decir?
- Pues mira, yo, por ejemplo, en vez de ir a que me eutanasien la próxima semana, que es cuando me han mandado, seguramente aguantaría varios años más, y luego poco a poco mi cuerpo iría fallando, y un día me moriría, sin asistencia.
- Qué cosas, tía.
- Eso digo yo.

Comments:
Este diálogo tal vez nos parezca,"aún", construido con una intención caricaturesca. Realmente no podemos saber qué porcentajes de humor y de miedo se mezclaron en el "tintero" de amegon, ni ella calcular cuánto habrá en él de premonitorio. También sabía muy pocas cosas Aldoux Huxley, pero ya intuía, veía venir, muchas de las que escribió en "Un mundo feliz".
Ya tenemos ante nuestros ojos los bebés-probeta, la selección de embriones, la eutanasia... ´Sólo hace falta tiempo para que la gente se vaya acostumbrando, según me ilustró hace algunos años una persona analfabeta hablándome del progreso que nos aguardaba.

Verdad que hay cosas que surgen de pronto, imprevisibles, como el terrible poder del llamado "cambio climático"; pero no son tan imprevisibles si nos ponemos a pensar que para alcanzar el dominio total de la sociedad precisan de medios auxiliares que a unos les adiestren en manipular y a los demás nos adiestren en obedecer las consignas que recibamos a través de los modernos medios de "megafonía". Creo que en esta dirección también vamos llevando ya un buen trecho andado...
 
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