.comment-link {margin-left:.6em;}

Tuesday, December 26, 2006

 

Una sociedad soñada

Debo dar gracias a la Dictadura en cuyo régimen crecí, (no preocuparse: es puro “síndrome de Estocolmo”), por la magnífica educación liberal que me proporcionó. Esto ya, sin guasa. Verán: existía por entonces una censura cinematográfica que actuaba a fondo, dicen que sobre muchísimas de las películas que se proyectaba proyectar en los cines españoles. Pero había algunos tipos de películas que gozaban de tolerancia casi absoluta; entre ellas (¿algún beso cortado?), las americanas “del oeste”. Éstas eran, --creían los censores--, inocuas para el régimen: el bueno, el malo, unos tiros y pasar el rato.
Pero así fue como pude enterarme de que había sobre la Tierra un pueblo, (¡uno al menos!, que yo no supe de más, pero me bastó para aprender), en el que el Juez informaba a los presentes al comenzar el juicio: Caso número “n”, el pueblo de los Estados Unidos contra…. ¡Ajá!, --me estaban diciendo a mí--, luego ése que llegó en la diligencia no es más que un delegado del pueblo. Buen conocedor de la ley y honesto, y por eso delegan en él para que actúe. Pero es realmente el pueblo el que juzga al malo. Y cuando había que nombrar a un sheriff, por tiempo limitado, se le elegía democráticamente intentando acertar con el más adecuado. Para que el sheriff, con sus ayudantes fuera, por delegación, la policía del poblado. Y si él y sus ayudantes aún eran poco para acabar con la banda que les asaltaba, cada hombre capaz de manejar un rifle asumía su cuota de responsabilidad en la acción punitiva que la pequeña comunidad debía llevar a cabo para seguir viviendo con dignidad como una sociedad libre.
Etc., etc.
¡Ay!, ¡y cuántas cosas buenas aprendí sobre aquella sociedad difícil, (altos índices de mortalidad), pero hermosa!. Incluso morir puede ser digno y hermoso, si te han arrancado la vida por defender a tu gente.
Y además, por sentido común e intuición, yo “sabía” que Franco habría de desaparecer dejándome con mucha vida por delante. ¡Si cayó el Imperio Romano, ¡cómo no Franco?. E intuía que la URSS también se iría al garete. Pero lo que más me importaba era saber, --y lo “sabía”--, que también en España, algún día las personas nos sentiríamos actores de nuestro destino, viviendo en libertad….
Cuarenta, cincuenta años más tarde, miro para atrás. Y me digo que si soñaba entonces, cuando se me mantenía políticamente “entre barrotes”, esto que vivo hoy ya no es un sueño, sino una asquerosa pesadilla que se desarrolla en una cloaca. Todo un pueblo de decenas de millones de personas viviendo en la nauseabunda oscuridad. ¡Y tan a gusto!. ¡¡ Cómo es posible esto, Dios mío!! Millones y millones de seres humanos que no desean para nada la Libertad, sólo que les echen de comer abundante y barato; sea quien sea su amo es lo mismo, si les trata bien… Y aquel sheriff honrado es ahora una policía podrida que no trabaja al servicio del pueblo, sino del amo. Y cuando el “juez” de hoy se sienta ante un criminal, ya no es el “pueblo contra…” , sino “mi amo contra ti, en la medida en que lo que has hecho no le convenga a él”. Y entretanto el Pueblo, aquel pueblo al que los padres de la Revolución citaban tan justificadamente con mayúscula, no pasa de ser un populacho; de seres indignos que ni saben qué es la dignidad ni les importa. Mientras el amo les deje “vivir” a ellos, ellos seguirán dejándole vivir a él sin importarles lo que haga.
-- ¿Rugen ésos?.
-- No, sólo fue un gol en fuera de juego. Y anda, atiende al partido déjame ya en paz con ese rollo del 11-M y los 192 muertos…

Thursday, December 21, 2006

 

Todas las culturas son iguales

Pero la religión de la paz es más igual que otras.

Wednesday, December 20, 2006

 

Y ahora que lo pienso más...

Nada, que estoy dándole vueltas a lo que escribí esta tarde y me parece que la Sra. Fallaci llevaba razón, porque, --me digo ahora--: ¿No es una forma de suicidio abrazar voluntariamente el totalitarismo?.
Sin duda, porque las hormiguitas, mira, están programadas así. Pero eso de que te conviertan en "hormiga" a base de fustazos, o a base de órdenes que no se ajustan a más ley que la voluntad del que las da, deshumaniza más que ser hormiga.
Sí, sí, que se unan todos los totalitarios y hagan su mundo. Por mi parte pediré, como los hippies de mi juventud, que paren esto, porque me quiero bajar.

 

¡Totalitarios del mundo, uníos!

Una de las cuestiones que más insistentemente se me han planteado en los últimos años es ésa que O.Fallaci definía como "tendencia suicida" de una gran parte del occidente actual entregándose al islam, disculpando sus barbaridades, mostrando un incomprensible arrobo ante una civilización que no resiste comparaciones con la euro-americana en ningún terreno que se elija.
Y ayer, súbitamente, he creído ver la explicación, sin tendencias suicidas. Veo ilusión en los llamados "intelectuales" que lideran ese movimiento. Es, sin lugar a dudas, una actitud amorosa que no creo que corresponda mucho a tendencias suicidas. Algunos, cada vez más, dan incluso el paso adelante de la conversión. Y me atrevería a dudar de que tales ardientes amores procedan de que el Coran ha triunfado en ellos frente al Evangelio. Ni siquiera de que ninguna de las dos religiones les importe un pimiento.
Creo que de lo que se trata es de adoptar un nuevo estilo de vida que les satisface más. Hasta los años 80, la URSS brillaba como fanal de sus sueños. ¡Pero se desintegró!. Quedaron perdidos en la noche. ¿Adónde volver ya los ojos?

"¡Ooooohhh!, si teníamos ahí al Islam que ahora se dirige implacable hacia nosotros, ¿puede haber dicha comparable?"

Indudablemente no. De hecho el totalitarismo de la URSS parecía estar ya un tanto reblandecido como para satisfacer esas ansias infinitas de sumirse, de desaparecer engullidos en el agujero negro; de integrarse en una sociedad de estructura simple: caudillos visionarios y pueblos ciegos que les siguen sin crítica, ¡"a muerte"!, como a ellos les gusta.
¿Es que puede haber algo que colme más perfectamente sus ansias de no ser nada, de renunciar al destino individual, de liberarse de la dura carga de decidir?.
No, no. No podrían encontrar nada mejor. Aún no sé adónde iremos unos pocos en nuestro exilio, pero eso no me privará de la alegría de ver felices a todos los totalitarios del mundo.

Preparad, preparad, amigos, vuestras mejores galas, que aunque el Califato os desprecie, --que os despreciará--, sin duda os admitirá como arrastrados esclavos; ¡qué más podréis pedir?. Y les llevaréis la tecnología que necesitan, que una cosa es ser totalitarios y otra imbéciles. Y ellos no, ellos no son imbéciles, no van a prescindir de todo lo que les ofrezcáis, que para tanto no da su fundamentalismo.
- - - - - - - - - - - - -

Monday, December 18, 2006

 

Traidores

Quizás esta noticia no sea muy nueva, pero es ahora cuando la he leído, vía Wikipedia (en inglés, doy aquí la versión traducida):

El diseño propuesto para el monumento conmemorativo del vuelo 93 se llama "Creciente de Abrazo", y ha creado cierta polémica debido a su gran creciente rojo que además apunta a la Meca. Tras las presiones del público, hace poco se ha anunciado que el monumento va a volver a ser diseñado para evitar cualquier confusión con el símbolo del Islam.

Que no me vengan con cuentos. El que hiciera el primer diseño sabía lo que hacía. Puede describirse de varias maneras: bajarse los pantalones, retorcer el puñal después de clavado, echar sal sobre la herida, prepararse para la dhimitud... traicionar a la patria.

 

¿Pues qué voy a decir? Que me alegro mucho...

Leo como noticia aparentemente banal del fin de semana, que hay un declive general en las visitas a los museos de "arte contemporáneo". Se cita al Reina Sofía y a otros varios famosos no españoles.
Como al principio digo, para mí eso es una buena noticia. Significa que un porcentaje creciente de personas, de entre los muchísimos millones que diariamente venimos siendo comulgados con ruedas de molino, va decidiendo no tragar más. No tragar con tanta mentira y fraude elevados a la categoría de "admirables" por semejantes instituciones.
Ahora vendrán los reproches, --hacia nosotros, claro, incultos consumidores--, porque no estamos a la altura de las excelencias que en esos sagrados templos se nos ofrecen. Pero hay una buena solución: que esos "artistas" sigan cultivando su "arte" cuanto gusten y acomoden sus espectativas de ganar dinero con ello a los niveles de demanda que el pueblo espontáneamente les siga ofreciendo.
¿O habremos de mantenerlos, también en este caso, mediante aportaciones obligatorias?. ¿O les pasarán una parte de lo que recauden en los otros museos, --los corrientes, vaya--, aquellos viejos Rembrant, Velázquez, Miguel Ángel... y tantos hombres que agotaron su vida buscando la expresión perfecta?.
En cualquier caso, ¡qué quieren que les diga!, prefiero que tengamos que mantenerlos a tener que, encima, aplaudirles al dictado de sus corifeos.
- - - - - - - - - - - - - - - -

Thursday, December 14, 2006

 

Visita a Isabel II

Maidenhead, 27 de septiembre de 2006

El sábado pasado estuvimos en Windsor. Sí, sí, donde el castillo real, aquél que se quemó en 1992. Resulta que está aquí al lado, a menos de media hora en coche. Llevaba yo ya tiempo con ganas de acercarme, ya que es una de las principales atracciones turísticas de la zona (las otras son Legoland y Ascot; también está Eton, pero no creo que dejen visitarlo).

Nos pusimos con nuestro buen GPS (maravillas de la técnica, qué poco estrés supone ahora conducir a un sitio desconocido), y logramos llegar a un aparcamiento al lado del centro. Aparcar es caro, pero como tengo tarjeta de residente (y Windsor y Maidenhead son parte del mismo municipio), me hacen descuento. Iba armada, además, con mi plano, que aún siendo pequeño y manejable, incluye un buen montón de ciudades y pueblos de alrededor. Nos encaminamos, pues, hacia la calle principal. Una vez en ella, no hay pérdida. No hace falta más que seguir el reguero de gente. Como buena atracción turística, está plagada de restaurantitos. Y como buena calle principal inglesa, está también plagada de tiendas. Aunque la cercanía de la realeza se nota: hay menos proporción de franquicias y un mayor número de tiendas exclusivas. Incluso las franquicias que hay, son de la gama más cara.

La calle principal sube una colina. A medida que avanzas, las casas a los lados son más viejas, y empiezan a surgir a diestro y siniestro callejuelas más oscuras, nada parecidas a las anchas calles peatonales que cubren hoy en día los centros ingleses. En lo alto, gobierna el castillo. En realidad, es fácil ver algún torreón desde casi cualquier punto de Windsor. Y me han comentado que incluso desde Slough (una ciudad cercana, con fama de ser de las más feas del país) se pueden ver algunas torres. Pero hasta que no te acercas, no te das cuenta de que el castillo está completamente integrado en la ciudad. Se puede decir que la impresión es la que da Alburquerque, sólo que en grande y más moderno – y que la reina vive allí mismo.

El castillo se puede visitar, pagando una entrada (a los residentes nos hacen descuento aquí también). Pero la excursión estaba planeada para una sola mañana, así es que el interior del castillo habrá que verlo otro día. Caminando a lo largo de una de las murallas, llegamos a un gran parque. Tan grande, que literalmente se perdía en la lejanía. En uno de los extremos hay una gran verja de entrada al castillo, imagino que en tiempos ésta debía de ser la entrada principal para los carruajes. Y seguramente hoy en día también la usen para algún desfile. Imagino también que toda la extensión del parque era antiguamente propiedad de la familia real. Pero que nadie tema por ellos, que no están desposeídos. El parque es muy alargado, y a uno de sus lados, también hasta donde se pierde la vista, continúa una verja que protege el terreno real. Digamos que Isabel sigue teniendo un buen pedacito de tierra.

Una agradable sorpresa del día fue el desfile militar. No llegué a enterarme de a qué se debía, quizás lo hagan todos los sábados para regocijo de los turistas. El caso es que pasó una banda militar, con su música de marcha, seguida por un pelotón de soldados de la guardia real, de ésos que van vestidos de rojo y con un gran gorro negro y peludo en la cabeza. Terminaba el desfile un camión del ejército actual, con soldados vestidos de camuflaje y cara de aburridos. Viendo a la guardia, no pude por menos que pensar en las batallas de la guerra de la independencia en América. No me extraña que los llamaran los chaquetas rojas, y que pudieran hacerles todo tipo de emboscadas. Nunca he visto un uniforme más vistoso y menos apto para la guerra que ése.

Ahora que me sé el camino, tendré que volver de vez en cuando. A fin de cuentas, para eso soy ahora vecina de Isabel.

Saturday, December 09, 2006

 

¿Guerra civil en occidente?

Leía hoy el prólogo de Álvaro Vargas-Llosa a un recién aparecido libro. El autor, --del prólogo digo--, describe la presente situación de la sociedad occidental como una guerra civil, planteada por los que odian la Libertad y tratan de erradicarla del mundo, contra los que la aman y la promueven.
Estoy muy de acuerdo en que se están dando esas dos posturas, y en que están fuertemente encontradas. Ahora bien, sin intentar definir los rasgos de un enfrentamiento para que pueda ser llamado guerra, a mi me parece que “grosso modo” todos concordaremos en que en las guerras hay batallas; y entre esas batallas, parece que lo habitual es que, incluso el que va a acabar siendo perdedor, gane algunas. ¿Es ese el caso en la “guerra” que describe el Sr. Vargas-Llosa?. Pues si lo es, por favor, háganmelo ver. Porque lo que yo únicamente veo es un “bando”, --o una banda, que no sé muy bien distinguir--, compuesta por millones de personas incondicionalmente adheridas, (sí, lo que hace algunas décadas llamaban por estos lares adhesión inquebrantable), a las pautas de “pensamiento” que unos cuantos les marcan como políticamente correctas. Para ello cuentan con un apabullante poder mediático, y con el 99 % del adoctrinamiento que se realiza desde las escuelas, (primarias, secundarias, etc). En ese poderosísimo conglomerado están las causas de la adhesión inquebrantable de las mayorías a los exterminadores de la Libertad.
¿Y a quiénes tiene enfrente ese bando?. Pues a un ínfimo porcentaje de personas cuyo ideal está aferrado a conseguir una sociedad Libre que les permita avanzar por el camino de una cada vez más avanzada Libertad individual.
Este enfrentamiento absolutamente desigual, en el que además, el bando de los muchísimos se dedica sin tregua, y aplicándose con todo su poder, a destruir implacablemente todo atisbo de libertad que percibe, ¿puede ser definido como una guerra?. Podrán decirme que los que disparan no constituyen más que una minoría social, (apoyada por casi todo el dinero del mundo, no lo olvidemos); pero aunque fueran menos el resultado sería el mismo, porque los demás se dedican a anotar gozosamente los enemigos derribados. No todo el pueblo alemán era nazi, dicen ahora algunos para sedarnos. Pero si no todos eran estrictamente nazis, lo que es muy cierto es que la inmensa mayoría de los alemanes habían renunciado de hecho a su libertad y se encontraba cómodamente instalada en la nueva situación. Nunca unos cuantos dominan a millones… si no están ayudados por el silencio cómplice y cobarde de los más.
Y en esta “guerra” estamos… perdiendo los buenos, no cabe duda. Digamos mejor que ya está perdida y sólo quedan, como resistencia residual, unos pocos francotiradores con muy pocas simpatías en el pueblo. Delenda est Carthago.

This page is powered by Blogger. Isn't yours?


My blog is worth $1,129.08.
How much is your blog worth?