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Sunday, December 11, 2005

 

Volviendo a lo de la Eurovisión Junior

Se me había olvidado comentar una barbaridad que vi: cuando todos los niños hubieron cantado, antes de empezar con las votaciones, los presentadores dijeron: "bueno, como todos han sido tan fantásticos, les vamos a dar a todos 12 puntos, para que no haya ninguno que se quede con 0". Y hala, les dieron 12 puntos a cada uno. Una estupidez, porque luego las votaciones pusieron a cada uno en su sitio, y los niños no son tontos, saben que el primero es el primero y el último es último. Y esos 12 puntos regalados no suben la autoestima, puesto que se les han dado a todos, independientemente de su valía.
A mi sobrino, de 3 años, le ha pasado algo similar: en una clase de música, las profesoras les decían "muy bien" a todos los niños, independientemente de cómo hubieran hecho los ejercicios. Qué pasó? Pues que mi sobrino dejó de hacer los ejercicios bien. En su cabeza estaba aprendiendo que la meta no era hacerlos bien. Por supuesto, mi hermana le sacó de allí. Pero por desgracia, mi hermana es una excepción. Estamos criando niños para los que la excelencia es algo banal. Y si alguno es excelente, se le carga con la tristeza de ser igualado a la baja. Espero que los que están originando esta situación algún día lleguen a pagar por ello.

Comments:
Cuando a todo el mundo se le adjudica la misma puntuación, a alguien se le está valorando por defecto.
 
Cuando se puntúa a todos por igual , sin tener en cuenta la valía personal, tendencia muy actualizada ahora por la progresía, es un agravio comparativo que resta estímulo para la superación, en el bueno y en el malo.
 
En toda puntuación que se iguala por abajo, cosa muy actualizada por otra parte, se agravia al trabajador restando estímulo tanto al bueno, como al malo.
 
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