.comment-link {margin-left:.6em;}

Sunday, September 18, 2005

 

Una excursión en guagua

Resulta increíble que algo tan muerto pueda ser tan bello. El Parque Nacional de Timanfaya es una gran extensión de rocas y cenizas. Tan sólo los líquenes y alguna planta solitaria dan un poco de vida al lugar. Vida, que color ya tiene el parque de por sí. Del negro al rojo, pasando por todas las tonalidades imaginables del ocre, las montañas de fuego despliegan una paleta danzante al compás que marcan las nubes.
Aunque de las islas del archipiélago Lanzarote fue la primera en emerger, también fue la última que registró erupciones. La zona de Yaiza era un valle fértil en que se daban bien los cereales. Los habitantes, menos de un millar, vivían repartidos en varios caseríos. El 1 de septiembre de 1730, a las nueve de la noche, surgió en la comarca una gran montaña. Las erupciones se sucederían durante los seis años siguientes. Viendo aquel paisaje desolado es fácil imaginar el terrible poder destructor que se desplegó en aquellos años. Días sin sol, por las nubes de ceniza, los habitantes huidos que regresan y encuentran todo el ganado asfixiado, por las emanaciones de gas, y más tarde ríos de lava, grietas que se abrían en la tierra… Uno de los caseríos destruidos se llamaba Timanfaya, y hoy el parque lleva su nombre.
Aún hoy aquellos volcanes pacíficos en apariencia guardan en sus entrañas un calor abrasador. Excavando tan sólo un metro, ya resulta imposible aguantar en la mano desnuda los guijarros de ahí extraídos.
¿Y por qué cuento todo esto, quién me manda a mí hablar de Lanzarote? La razón se encuentra en un dicho popular lleno de sabiduría: donde fueres, haz lo que vieres. Y ya que no brilla el sol en Holanda, pero los nativos no dejan de ir a buscarlo, decidí seguir su ejemplo e irme a las Canarias de vacaciones cual guiri frisona. Rodeados de ingleses y alemanes, los poquitos españoles que estábamos en el hotel nos reconocíamos por el pelo oscuro y la piel morena en vez de quemada.
Es de agradecer que dispongamos, dentro de nuestro territorio nacional, de un lugar como Lanzarote: un paraíso de paisaje lunar, al alcance de la mano, donde se habla nuestro idioma y para el que no es preciso vacunarse contra enfermedades extrañas.

Comments:
Eso amegon, que muchos van a los sitios más extraños corriendo riesgos de todo tipo .
 
Post a Comment



<< Home

This page is powered by Blogger. Isn't yours?


My blog is worth $1,129.08.
How much is your blog worth?