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Saturday, September 10, 2005

 

Ouderkerk, 26-09-99

Por fin he averiguado por qué son tan altos los holandeses: en este bendito país, sólo sobreviven los más fuertes. Por lo menos, así parece deducirse del sistema sanitario establecido. En teoría, el funcionamiento es básicamente igual que en la seguridad social española. Una vez que tienes asignado un médico de cabecera, éste se ocupa de tu salud en general, y no es posible acudir a un especialista a menos que el médico de familia lo prescriba (lo cual sorprende y hasta escandaliza a los alemanes). Ahora bien, ya sea por costumbre nacional o porque han recibido consignas para ahorrar dinero, los médicos generalistas holandeses son muy, muy prudentes en cuanto a mandar medicamentos o visitas al especialista.
A mí me ha tocado aprenderlo hace poco. Sospechaba que tenía la gripe y acudí al doctor. Le expliqué los síntomas y le comenté mis temores. Después del reconocimiento, el buen hombre me dijo que yo tenía razón, y que seguiría sintiéndome mal durante una semana más. Con eso parecía dar por terminada la consulta. Yo me aventuré a pedirle algún consejo, pero sólo conseguí que me repitiera lo que todo el mundo ya me había recomendado: beber mucho. Por fin, insistí un poco más y le pregunté qué podía hacer para aliviar los dolores, a lo cual me respondió que tomara alguna aspirina si realmente lo necesitaba. En resumen, yo llegué allí sospechando ya que se trataba de la gripe, llevaba varios días bebiendo mucho líquido y tomando aspirinas... Una de dos, o yo soy mejor médico de lo que hasta ahora creía, o la consulta fue absurdamente limitada.
Al comentar el episodio con otros extranjeros, me han asegurado que mi médico no es ningún incompetente, sino que sigue la tónica general. Por lo visto, aquí sobrevives con tus propias defensas a menos que estés al borde de la muerte. Ya de paso, me contaron unas cuantas anécdotas, todas ellas parecidas a la mía. Un incauto extranjero acude a su médico holandés, se hace su propio diagnóstico y, con suerte, consigue que el médico apruebe el tratamiento casero del sufrido paciente. Peor es el caso de los que intentan visitar a un especialista, porque su médico de familia se arma de valor y de obstinación y se las apaña para encargarse el mismo del problema (traumatología, ginecología... da igual), con un resultado muy discutido por el extranjero en cuestión. Yo quiero suponer que el panorama no es tan negro como parece.
Confío en que, en el fondo, debe de funcionar. A fin de cuentas, de España se critican muchas cosas pero ahí estamos, entre los once primeros países de la zona euro. Aunque también temo que quizás a ellos, a los "nativos", ya les pilla acostumbrados, mientras que nosotros pobres, españoles, franceses, alemanes y demás, ¿seremos capaces de sobrevivir un crudo invierno sin medicinas?

Comments:
Encontré este blog de casualidad.

Es increible lo que cuentas respecto a los médicos. Es increible el sistema sanitario que implementan, una cosa es abaratar costos, y otra jugar con la vida.

Daniel Alberto Silanes Puentes
 
Pues lo malo es que sigo sin saber si lo hacen por abaratar costes o porque realmente piensan que así es mejor. Cierto es que en España se pasan, que a menos de nada te recetan antibióticos. En Chile qué tal es la situación?
 
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