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Tuesday, August 23, 2005

 

Tolerancia y globalización

En una noche de calor en que no me podía dormir, me ha dado por ponerme a pensar. Y como no podía ser de otra manera en una noche de calor, he estado filosofando sobre el rumbo que está tomando el planeta.

Hoy en día, oímos hablar mucho sobre tolerancia, que parece estarse convirtiendo en la virtud sobre toda otra virtud. También oímos hablar mucho sobre globalización, palabra que se utiliza para resumir muchos males de la vida moderna. Y aquí es donde tengo un problema. Porque según yo, la una no puede desarrollarse sin la otra. Uno puede ser tolerante con el vecino de al lado, nacido en tu mismo pueblo y con tus mismas costumbres. Por muy molesto que a ti te resulte, esa tolerancia es fácil. Lo difícil es ser tolerante cuando resulta que el vecino de al lado tiene otro color de piel, otra cultura, otra religión, habla otro idioma y el español lo chapurrea. Ser tolerante con alguien así sí es una virtud. Y es una virtud que no pondríamos nunca en práctica si no fuera porque la globalización nos está acercando irremediablemente los unos a los otros. Lo queramos o no, el mundo está dejando de ser un pañuelo para convertirse en un granito de arena en el que millones de personas con distintas escalas de valores nos apiñamos y, gracias a la globalización, colaboramos.

Que conste que no defiendo, en absoluto, a los innombrables que se aprovechan de los campesinos iberoamericanos, que destruyen las selvas amazónicas y que intentan enriquecerse a costa de quien sea. Como individuos, esas personas tienen una responsabilidad que, espero, algún día tendrán que afrontar. Sin embargo, en lo que a la tendencia económica se refiere, considero que podemos guardar esperanza. Durante años, las grandes corporaciones informáticas han estado trasladando sus empresas a la India, y al sudeste asiático, donde los ridículos salarios y la precariedad de las leyes laborales abarataban la producción y maximizaban los beneficios. Pero para producir determinados artículos, se necesitaban licenciados. En esos países en desarrollo, empezaron a surgir más y más universitarios. Y a los universitarios no resulta tan fácil explotarlos. Algunos decidieron emigrar a otros países. Y volvieron a su casa de vacaciones trayendo buenas ideas sobre lo que son condiciones de trabajo dignas. Y esas ideas se extendieron… Todavía no hemos llegado al salto final en que podamos decir que esos países están plenamente desarrollados, pero sirva de aviso lo siguiente: las grandes empresas, siempre al acecho de algún recorte en los gastos, empiezan a ver que los costes laborales en la India están aumentando. Y empiezan a mirar hacia otro país que sigue siendo barato: Sudáfrica.

Seré una ilusa, pero yo creo que la globalización, animada como está por malas intenciones, ha traído ya algo bueno y acabará trayendo algo mejor: por lo pronto, ha empequeñecido el mundo. Los viajes son más baratos, hay más mezcla de culturas, conocemos más lo que hay al otro lado de las fronteras. Y mi ilusión es que poco a poco, la globalización haga que los países en desarrollo lleguen a estar plenamente desarrollados.

Efectivamente, la globalización está movida por intereses económicos. Y yo pregunto: ¿habríamos conseguido empequeñecer el mundo a base de puro altruismo? No lo creo. Así como confío en que el mundo va a mejor, soy muy pesimista cuando se trata de juzgar el carácter del ser humano en general. Hay voluntarios (cada vez más, porque está de moda), y hay gente buena aquí y allá. Pero como especie, nos movemos por intereses egoístas. Incluso cuando algún gran científico decide ser generoso y prescindir de los derechos de patente, se está viendo impulsado por la vanidad y la aspiración a un cierto reconocimiento. Sin alicientes personales, el ser humano medio no suele mover un dedo por el prójimo. Por lo tanto, si el prójimo sólo va a mejorar cuando alguien vea provecho en ello, así sea. Por mí, la globalización y la tolerancia pueden seguir yendo de la mano hasta que evolucionemos más allá de nuestras actuales limitaciones morales.

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