.comment-link {margin-left:.6em;}

Monday, August 29, 2005

 

De compras

Amsterdam, 17 de enero de 2001

Una de las cosas que cobran interés estando en el extranjero es hacer la compra, sobre todo si no se habla el idioma. Recuerdo mis primeras semanas en Holanda, cuando tenía que fiarme de la foto o dibujo del envase para hacerme una ligera idea de lo que iba a cenar esa noche. Luego, poquito a poco, fui incorporando algo de vocabulario básico a mis conocimientos, y así pude distinguir los tipos de carne, las verduras... El siguiente paso llegó con las instrucciones. ¡Hay tantos y tantos platos precocinados, cada uno de ellos con una elaboración distinta!
En fin, superados ya esos obstáculos, ahora hacer la compra es un verdadero placer. Hasta en el más pequeño de los supermercados se encuentran ingredientes y productos totalmente desconocidos para una extremeña como yo. De siempre, Holanda ha tenido un espíritu muy comercial. En el Museo de la Ciudad, en Amsterdam, pueden verse antigüedades chinas encontradas en excavaciones realizadas aquí, prueba de que los navegantes holandeses ya conocían las ventajas del comercio mucho antes de lo que se suponía. Por ello no es de extrañar que los Países Bajos tuvieran una estrecha relación con sus colonias, concretamente con Indonesia. Incluso ahora, entrado ya el siglo XXI, mantienen buenos lazos con Surinam, Aruba y otras ex-colonias o colonias del Caribe. De esta forma, en la tienda de la esquina se encuentra pasta de cacahuetes para la carne, especias de todo tipo y de nombre impronunciable, brotes de soja, lichis y un sinfín de salsas que yo no sé utilizar.
Todo esto no podía por menos que influir en la gastronomía del país. Como ya he mencionado alguna vez, en Amsterdam hay muchos restaurantes de muchas nacionalidades distintas, pero los más famosos son sin duda los indonesios. En una evolución lógica, esos restaurantes ofrecen la comida indonesia típica adaptada a los gustos holandeses. El caso más singular es la "rijstafel" o tabla de arroz. Por lo visto, la dieta habitual de los indonesios consistía (seguramente todavía consiste) en un plato de arroz blanco cocido acompañado de carne, verdura o pescado. Se trataba de comidas bastante frugales, en nada parecidas a la ingestión de calorías a las que están acostumbrados los neerlandeses. Los colonos terminaban un plato y pedían otro, y luego otro. Así se creó la tabla de arroz: tres platos distintos (carne, pescado y verdura) con un generoso acompañamiento de arroz blanco.
Esta historia se comprende mejor cuando te familiarizas con la gastronomía propiamente holandesa. Por un lado están las ensaladas, todas ellas de patata muy cocida aderezada con algo que le da color y sabor, ya sea pollo al curry o atún. No son muy apreciadas entre los extranjeros, y menos en su forma habitual, que es extendida sobre pan para hacer un bocadillo. Por otro lado tenemos los uitmijters, que son como un gran desayuno inglés, con unas tostadas sobre las que se pone jamón York, bacon bien hecho, queso a medio derretir y dos o tres huevos fritos. Son ideales para dormir luego una buena siesta y no volver a comer en tres días. Comparados con ellos, los pannekoeken son una delicadeza. Se trata de grandes filloas rellenas (el relleno es a elegir, aunque los mejores son con jamón y queso). Y para picar entre horas... salchichas, albóndigas de carne con salsa de cacahuetes, y queso con mostaza. Con esa clase de tapas, ¡es difícil que se suba la cerveza! Por cierto, tienen cervezas muy ricas, y esto lo dice alguien a quien no le gusta la cerveza especialmente. Siempre me ha parecido que ese regusto amargo no era nada agradable, pero aquí tienen algunas variantes más acordes con mis preferencias. Una de ellas es la cerveza blanca, que tiene fama de ser la cerveza de las mujeres, porque además de su sabor suave y algo más dulce, tiene menos grados de alcohol. Otra muy rica es la cerveza de cerezas, que, por supuesto, tiene mucho aroma y un color oscuro.
Hay muchas más especialidades. Tenemos la "karne melk" (leche ligeramente fermentada, sin llegar a ser yogur), pastillitas de anís para aromatizar la leche, el "spekulaas" (un dulce típico de la fiesta de San Nicolás, hecho a base de almendras y con sabor a mazapán sin cocer)... y seguro que me quedo otras cuantas en el tintero. Con recordar la cara regordeta de Van Gaal (muy típica, por cierto) bastará para hacerse una idea de las excelencias nacionales.

Comments: Post a Comment



<< Home

This page is powered by Blogger. Isn't yours?


My blog is worth $1,129.08.
How much is your blog worth?