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Tuesday, May 03, 2005

 

Bitácoras

Hace tiempo escribí sobre el oligopolio de las agencias de prensa. Me preocupaba por aquella época la muy real posibilidad de que toda la información que recibo de los medios de comunicación estuviera sesgada, cortada o incluso inventada.

Desde entonces, mis temores se han visto plenamente justificados: se ha pillado a unos cuantos corresponsales de guerra que no se dignaban pisar el país sobre el que escribían; la inexactitud de las noticias llamadas “científicas” brilla por su ausencia; y cadenas de televisión y radio supuestamente respetables han llegado a inventarse informes con tal de apoyar un particular punto de vista, como los documentos falsificados sobre supuestas irregularidades en el servicio militar de Bush presentados por la CBS americana y, sin necesidad de atravesar el charco, podemos recordar que todavía no han aparecido los cadáveres de los supuestos terroristas suicidas de cuya inventada existencia se nos informó en marzo...

Sin embargo, no sólo no me desanimo, sino que me siento llena de esperanza ante el panorama informativo de hoy en día. Por qué? Por las bitácoras. Un fenómeno no tan reciente en Internet, pero que cobra fuerza día tras día. Por la propia libertad del sistema de la red, cualquier persona puede publicar lo que quiera, ya sea verdadero o falso. Esto obliga a que quien quiera ser leído con mediano respeto, tiene que cuidarse muy mucho de no decir nada que no sea cierto. Así han ido surgiendo páginas informativas en Internet cuyos autores se preocupan por hacer lo que los periodistas digamos tradicionales parecen olvidar con demasiada frecuencia: comprobar las fuentes. No basta con que un pseudo-científico diga que se acaba el mundo el próximo mes para justificar un titular en primera página. Hay primero que averiguar qué credibilidad tiene ese señor, qué ha publicado anteriormente, si se le puede considerar objetivo, si se le puede considerar experto en el tema en cuestión, qué opinan otros expertos del ramo, qué datos comprobados ofrecen las fuentes oficiales... Por lo visto, todo eso parece trabajo demasiado duro para los periodistas de pura casta. Pero para los aficionados que escriben sin paga, por el orgullo y el honor de decir la verdad, todo eso y más es parte de su labor. Así, son estas bitácoras en Internet las que están echando a bajo bulo tras bulo publicado en periódicos tradicionales. Si quieres que te lean, tienes que decir la verdad y tienes además que estar preparado para demostrarla.

Sin ánimo de hacer aquí ningún tipo de predicción, pienso que quizás estemos viendo los inicios de una mini-revolución, en la que los medios de comunicación tradicionales tendrán que adaptarse o morir. O cambian sus métodos y su ética, o cada vez más gente optará por ignorarlos a la hora de informarse. Yo, por lo pronto, me inclino más y más por esta opción...

Amelia González Gil


P.S. Para los que estén interesados, recomiendo esta página: http://www.malaprensa.com/

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