Monday, April 07, 2008
"No, pero ya no llueve como llovía antes..."
Cada vez que oígo esa simpleza no sé si reirme o apiadarme del que la dice.
Y para que perdonéis mi aparente dogmatismo, empezaré contando que yo también cuento muchos días tontos en la breve historia de mi vida: En 1975, a mis treinta y cuatro añitos, en un día que cabalgaba sobre un poderoso pico de mi voluntad, pasé, de fumar treinta pitillos diarios a ninguno. Y persistí; que fue lo bueno. Tres, o seis, o doce meses más tarde, muchos pudieron oirme decir "ya no fumo". Pobre tonto. Aguanté treinta meses. Y recaí con fruición. Tarde aprendí que aquel "ya" que había utilizado no había sido más que un poco de soberbia, tontivana, como siempre.
Volví al viacrucis de recomenzar... Y ahora llevo sin probar el tabaco casi treinta años. Pero espero que nadie vuelva a oirme repetir, en lo que me reste vida, la tontería del "ya no...", sino un poco más humilde, "ahora no fumo".
Me he acordado de ello al oir esta mañana la frase inane que he copiado en el título. El tonto en este caso no es mucho más viejo que yo. Podría haberle hecho ver, en primer lugar, que los recuerdos alojados en la memoria es perfectamente demostrable que van mutando y, a medida que pasa el tiempo, alejándose más y más de la realidad original. Con lo que el valor de nuestras "seguridades" es bastante relativo.
Pero más aún: aunque diéramos por probado que ahora llueve, por ejemplo, sólo la cuarta parte, (no me duelen prendas hoy), sólo la cuarta parte, digo, que cuando el tal era pequeño, nunca podría admitirle que diga que ya no llueve como llovía, sino como mucho, que ahora no llueve como llovía en el tiempo de su niñez. Hasta ahí puede llegar; y ni un paso más. Ese "ya" maldito procede del estúpido dar por probado que el clima fue estable en los miles de millones de años, (sigo generoso: concedamos que sólo cientos de millones), en que ha estado lloviendo, haciendo calor, viento, frío, --ha habido un clima, en definitiva--, sobre el solar en que ahora está su pueblo. Todo esto antes de que a él lo parieran. Y, suponiendo que hoy sea el día central en la vida completa de la Tierra, al clima le queda otra temporadita para seguir mutando, con hombres o sin hombres. Y regido por unas leyes "del caos" cuya enumeración no es otra cosa que, una vez más, un intento de apresar lo que a la mente humana se le escapa.
¿Es que a ninguno de cuantos miles repiten esa estupidez del "ya" climático se le ha ocurrido pensar sobre lo que estoy escribiendo?. ¿"No será más cierto" que tienen un ego tan deleznable que no soporta afrontar la realidad de qué es la vida, considerada individualmente?
Pobres tontos; esconderse de los pensamientos no les modificará su destino: "que lo nuestro es pasar", como dijo el poeta. Lo de los climas también. Y lo de creer en esas inmutabilidades lo están auspiciando los mismos de siempre. Esos que pretenden que la Historia comenzó con ellos, y antes de Franco, la nada. Ambos cuentos, el del clima y el de la Historia "novelados", son en definitiva dos versiones del mismo despreciable propósito.
Pero que insistan, que les acabarán creyendo. Entre la LOGSE, y los métodos de manipulación que ya nos describió Huxley en "Un mundo feliz", sólo va a ser cuestión de que insistan un par de miles de veces más y todo será verdad. La primera Verdad con la que comenzarán la nueva Historia: "En el principio, y antes de que el hombre lo destruyera, el clima era..."
("Padre, perdónalos, porque no saben lo tontos que son").
Y para que perdonéis mi aparente dogmatismo, empezaré contando que yo también cuento muchos días tontos en la breve historia de mi vida: En 1975, a mis treinta y cuatro añitos, en un día que cabalgaba sobre un poderoso pico de mi voluntad, pasé, de fumar treinta pitillos diarios a ninguno. Y persistí; que fue lo bueno. Tres, o seis, o doce meses más tarde, muchos pudieron oirme decir "ya no fumo". Pobre tonto. Aguanté treinta meses. Y recaí con fruición. Tarde aprendí que aquel "ya" que había utilizado no había sido más que un poco de soberbia, tontivana, como siempre.
Volví al viacrucis de recomenzar... Y ahora llevo sin probar el tabaco casi treinta años. Pero espero que nadie vuelva a oirme repetir, en lo que me reste vida, la tontería del "ya no...", sino un poco más humilde, "ahora no fumo".
Me he acordado de ello al oir esta mañana la frase inane que he copiado en el título. El tonto en este caso no es mucho más viejo que yo. Podría haberle hecho ver, en primer lugar, que los recuerdos alojados en la memoria es perfectamente demostrable que van mutando y, a medida que pasa el tiempo, alejándose más y más de la realidad original. Con lo que el valor de nuestras "seguridades" es bastante relativo.
Pero más aún: aunque diéramos por probado que ahora llueve, por ejemplo, sólo la cuarta parte, (no me duelen prendas hoy), sólo la cuarta parte, digo, que cuando el tal era pequeño, nunca podría admitirle que diga que ya no llueve como llovía, sino como mucho, que ahora no llueve como llovía en el tiempo de su niñez. Hasta ahí puede llegar; y ni un paso más. Ese "ya" maldito procede del estúpido dar por probado que el clima fue estable en los miles de millones de años, (sigo generoso: concedamos que sólo cientos de millones), en que ha estado lloviendo, haciendo calor, viento, frío, --ha habido un clima, en definitiva--, sobre el solar en que ahora está su pueblo. Todo esto antes de que a él lo parieran. Y, suponiendo que hoy sea el día central en la vida completa de la Tierra, al clima le queda otra temporadita para seguir mutando, con hombres o sin hombres. Y regido por unas leyes "del caos" cuya enumeración no es otra cosa que, una vez más, un intento de apresar lo que a la mente humana se le escapa.
¿Es que a ninguno de cuantos miles repiten esa estupidez del "ya" climático se le ha ocurrido pensar sobre lo que estoy escribiendo?. ¿"No será más cierto" que tienen un ego tan deleznable que no soporta afrontar la realidad de qué es la vida, considerada individualmente?
Pobres tontos; esconderse de los pensamientos no les modificará su destino: "que lo nuestro es pasar", como dijo el poeta. Lo de los climas también. Y lo de creer en esas inmutabilidades lo están auspiciando los mismos de siempre. Esos que pretenden que la Historia comenzó con ellos, y antes de Franco, la nada. Ambos cuentos, el del clima y el de la Historia "novelados", son en definitiva dos versiones del mismo despreciable propósito.
Pero que insistan, que les acabarán creyendo. Entre la LOGSE, y los métodos de manipulación que ya nos describió Huxley en "Un mundo feliz", sólo va a ser cuestión de que insistan un par de miles de veces más y todo será verdad. La primera Verdad con la que comenzarán la nueva Historia: "En el principio, y antes de que el hombre lo destruyera, el clima era..."
("Padre, perdónalos, porque no saben lo tontos que son").
Monday, January 28, 2008
¡ Para qué seguir pensando tras el desengaño !
Aun tenía en el tintero la conclusión de mis largas reflexiones sobre el “cambio climático”, (que los que andamos justitos de neuronas tenemos que pensar mucho incluso para llegar a poco).
Pero he desistido. De pronto he alzado la cabeza contemplando todo en derredor, y me he dado cuenta de que me estaba entreteniendo en golpear un pelele de trapo que nos han soltado para distraernos. Todo lo que han argumentado no contiene en sí mismo ni un solo razonamiento, no ya científico, sino meramente lógico. “Los científicos ya tuvieron su momento”, les dijeron en Bali a algunos de éstos que aún pretendían debatir.
Como en su lucha contra los transgénicos, ¿observaron?. Parecían ir perdiendo, y de pronto se alzan con importantes triunfos. ¿Por qué?, ¿por qué todo?. ¿Es que se están exhibiendo argumentos?. ¿O más bien sentencias sin juicio previo, consignas, slogans publicitarios que fabrican “opinión”?.
No; si alguien estuvo en disposición de debatir, su tiempo –ya lo dicen-- ha pasado. Quizá ha pasado el tiempo de toda batalla y sólo queda proteger, cada uno como pueda, su propia razón de la locura; la que va reblandeciendo cualquier argumento de racional pre-existente, como un magma obnubilante y esterilizador, que no cesa de fluir desde “los medios” y va invadiendo todos los rincones que detecta habitados por el alma humana. Es peor que la imaginada pesadilla de Farenheit 451. Porque ya no necesitan de lanzallamas para acabar con los libros. Están siendo barridos por bazofia escrita, hablada o expuesta en imágenes. Y los espacios del espíritu que ellos ocuparon no son ya sino inmensa oquedad en la que la estupidez resuena con mil ecos confundidos. Éste sí es el verdadero y gravísimo cambio climático que se nos ha venido encima...
Pero he desistido. De pronto he alzado la cabeza contemplando todo en derredor, y me he dado cuenta de que me estaba entreteniendo en golpear un pelele de trapo que nos han soltado para distraernos. Todo lo que han argumentado no contiene en sí mismo ni un solo razonamiento, no ya científico, sino meramente lógico. “Los científicos ya tuvieron su momento”, les dijeron en Bali a algunos de éstos que aún pretendían debatir.
Como en su lucha contra los transgénicos, ¿observaron?. Parecían ir perdiendo, y de pronto se alzan con importantes triunfos. ¿Por qué?, ¿por qué todo?. ¿Es que se están exhibiendo argumentos?. ¿O más bien sentencias sin juicio previo, consignas, slogans publicitarios que fabrican “opinión”?.
No; si alguien estuvo en disposición de debatir, su tiempo –ya lo dicen-- ha pasado. Quizá ha pasado el tiempo de toda batalla y sólo queda proteger, cada uno como pueda, su propia razón de la locura; la que va reblandeciendo cualquier argumento de racional pre-existente, como un magma obnubilante y esterilizador, que no cesa de fluir desde “los medios” y va invadiendo todos los rincones que detecta habitados por el alma humana. Es peor que la imaginada pesadilla de Farenheit 451. Porque ya no necesitan de lanzallamas para acabar con los libros. Están siendo barridos por bazofia escrita, hablada o expuesta en imágenes. Y los espacios del espíritu que ellos ocuparon no son ya sino inmensa oquedad en la que la estupidez resuena con mil ecos confundidos. Éste sí es el verdadero y gravísimo cambio climático que se nos ha venido encima...
Monday, January 14, 2008
... y en la fotosíntesis puede estar la solución.
Creo que, hoy más que nunca, y sobre cualquier problema que se nos plantee, hemos de pensar todos. Por mero “instinto” de supervivencia, es una función que no vamos a poder delegar. Aunque nuestras neuronas tengan muchas limitaciones, estamos obligados a no aceptar directrices de nadie como artículos de fe, como hasta la fecha hicimos. Por muy “científica” que sea la etiqueta que luzcan. No sé si en otro tiempo hubo razonamiento científico libre; yo pensaba que sí. Pero de lo que estoy seguro es de que hoy es casi inexistente, y de que, desde luego, en su mayor contingente está de una u otra forma secuestrado por el Poder bajo muy eficaces presiones.
En estas condiciones no podemos librarnos de la dolorosa sospecha de que, cuantos comunicados emanen de todos los comités científicos, (los que ahora haya y los que pueda haber), no serán otra cosa que “la voz de su amo”. Así la autoridad de la Ciencia mundial queda ante nuestros ojos completamente des-autorizada.
¡En qué gran soledad nos hemos quedado!. Pero esto es lo que hay, y cuando nos cansemos de llorar, vamos a tener que empezar a pensar, como desde el principio es nuestra obligación.
Decíamos que desde hace años venimos desplazando el equilibrio de gases de la atmósfera hacia un incremento del CO2 actual, que por nuestra actividad va a ir acercándose previsiblemente, --no sé si mucho o muy poco--, hacia los niveles que tuvo hace muchos millones de años, a pesar de que los océanos sigan funcionando como grandes “digestores” de anhídrido carbónico. Y seguirán, más eficazmente cuanto mayor sea la concentración de CO2 en la atmósfera. Pero aunque ésa sea una solución, no será toda nuestra solución, porque su capacidad de “digerir” CO2 y trasladarlo hasta las profundidades en forma de carbonatos, es más lenta que nuestra actividad emisora al ritmo actual. Hemos de encontrar una manera más eficaz de fijar en la litosfera, por lo menos casi, tanto CO2 como producimos. (El resto, podemos encomendárselo a los océanos).
Y el único camino para ello es el más lógico y, además, me parece que sin alternativa real: volver a fotosintetizarlo. Aprovechándonos de que la energía luminosa es “inagotable”, (pensar en que su duración será también finita me parece que no tiene interés alguno para nuestra especie), reciclemos ese CO2 excedentario que tanto parece preocupar a algunos. Realmente no hay motivo para tanto si nos damos cuenta de que él es un componente de ese “acumulador” geológico que el hombre descubrió y que resulta que es recargable. Hasta ahora sólo estamos utilizando la primera carga, y aún quedan decenas o tal vez centenares de años para que esta primera se agote; ¿y tanto les está estorbando ya a esos profetas del Apocalipsis?
¿Por qué tanto aspaviento sin considerar siquiera que quizá sea la hora adecuada para empezar a reciclar anhídrido carbónico?. ¿Es que no se les ha ocurrido?. Seguramente sí, pero lo que me estoy maliciando es que aquí hay gato encerrado. Que no se trata realmente de dar solución al CO2 excedentario; sino que, fracasado el “paraíso soviético”, (tras varias décadas de éxito personal para unos cuantos centenares o miles de jerarcas, no lo olvidemos), algunos cuantos estudiosos de aquel fenómeno han concebido la idea de crear ahora "el paraíso mundial", con miles de millones de esclavos convencidos de la necesidad de entregar aún un poco más de sudor a sólo unos cuantos miles de "sacrificados" que ejercerán la penosa tarea de dirigirles, administrarles y seguirles predicando incansablemente que la esclavitud se llama libertad y el infierno paraíso.
En estas condiciones no podemos librarnos de la dolorosa sospecha de que, cuantos comunicados emanen de todos los comités científicos, (los que ahora haya y los que pueda haber), no serán otra cosa que “la voz de su amo”. Así la autoridad de la Ciencia mundial queda ante nuestros ojos completamente des-autorizada.
¡En qué gran soledad nos hemos quedado!. Pero esto es lo que hay, y cuando nos cansemos de llorar, vamos a tener que empezar a pensar, como desde el principio es nuestra obligación.
Decíamos que desde hace años venimos desplazando el equilibrio de gases de la atmósfera hacia un incremento del CO2 actual, que por nuestra actividad va a ir acercándose previsiblemente, --no sé si mucho o muy poco--, hacia los niveles que tuvo hace muchos millones de años, a pesar de que los océanos sigan funcionando como grandes “digestores” de anhídrido carbónico. Y seguirán, más eficazmente cuanto mayor sea la concentración de CO2 en la atmósfera. Pero aunque ésa sea una solución, no será toda nuestra solución, porque su capacidad de “digerir” CO2 y trasladarlo hasta las profundidades en forma de carbonatos, es más lenta que nuestra actividad emisora al ritmo actual. Hemos de encontrar una manera más eficaz de fijar en la litosfera, por lo menos casi, tanto CO2 como producimos. (El resto, podemos encomendárselo a los océanos).
Y el único camino para ello es el más lógico y, además, me parece que sin alternativa real: volver a fotosintetizarlo. Aprovechándonos de que la energía luminosa es “inagotable”, (pensar en que su duración será también finita me parece que no tiene interés alguno para nuestra especie), reciclemos ese CO2 excedentario que tanto parece preocupar a algunos. Realmente no hay motivo para tanto si nos damos cuenta de que él es un componente de ese “acumulador” geológico que el hombre descubrió y que resulta que es recargable. Hasta ahora sólo estamos utilizando la primera carga, y aún quedan decenas o tal vez centenares de años para que esta primera se agote; ¿y tanto les está estorbando ya a esos profetas del Apocalipsis?
¿Por qué tanto aspaviento sin considerar siquiera que quizá sea la hora adecuada para empezar a reciclar anhídrido carbónico?. ¿Es que no se les ha ocurrido?. Seguramente sí, pero lo que me estoy maliciando es que aquí hay gato encerrado. Que no se trata realmente de dar solución al CO2 excedentario; sino que, fracasado el “paraíso soviético”, (tras varias décadas de éxito personal para unos cuantos centenares o miles de jerarcas, no lo olvidemos), algunos cuantos estudiosos de aquel fenómeno han concebido la idea de crear ahora "el paraíso mundial", con miles de millones de esclavos convencidos de la necesidad de entregar aún un poco más de sudor a sólo unos cuantos miles de "sacrificados" que ejercerán la penosa tarea de dirigirles, administrarles y seguirles predicando incansablemente que la esclavitud se llama libertad y el infierno paraíso.
Wednesday, January 09, 2008
La fotosíntesis estuvo en el origen del "problema"
Como decíamos allá por finales de noviembre, a estas alturas de nuestra Historia es ridículo salir con que el CO2 es un contaminante. Pero aunque sumemos a esta falacia todas las que van contando por ahí los “algores”, “zapateros” y otros sandios de la cuerda, no dejará de ser cierto que el hombre actual está colaborando decididamente en la modificación del “equilibrio” de gases, (nunca en statu quo) que existiera antes de su intervención. Eso es indiscutible, y no hace falta echar mano de campañas para ponerlo de manifiesto: la Humanidad ha logrado el procedimiento de sacar de nuevo a la luz miles de millones, -- o billones, no sé--, de toneladas de hidrocarburos que se encontraban durmiendo desde hace centenares de millones de años en capas profundas de nuestra litosfera. Una inmensidad de materia combustible cuya masa es como una enorme pila cargada de energía que los hombres han conseguido hacer aflorar. ¿De que energía?. Luminosa. La fotosíntesis que miríadas de desconocidos seres vegetales fueron realizando a lo largo de años y años de estar recibiendo la luz de “aquel” sol. Y vegetando en una atmósfera super-rica en CO2, como fue aquélla. ( O sea, contaminadísima, según el juez americano).
Bien sabemos todos, --seamos “del pelo” que seamos--, que encontrar tan portentoso acumulador y conseguir exprimirle la energía que almacena, han sido logros tecnológicos de los cuales el ser humano no debería sentirse poco menos que apesadumbrado, como ahora pretenden, sino muy orgulloso. Nada de esto le fue regalado, sino que lo conquistó con inteligencia y trabajo.
Pero es obligatorio tomar en consideración el hecho de que no conocemos ni podemos prever las consecuencias que para nuestro estado climático “ideal” pueda tener la modificación de los porcentajes de gases de esta atmósfera al reinyectarle el CO2 que antes tuvo; porque no tenemos ni la más remota idea del nivel de “vivilidad” que aquel equilibrio de gases habría ofrecido a la especie humana, si por aquellas calendas hubiera habido hombres dispuestos a intentar la aventura de probarlo.
En esta tesitura debemos afrontar como una realidad insoslayable el temor que siempre suscita transitar por lo desconocido. Pero lo cierto es que sólo “al andar se hace camino”; y la alternativa, hoy por hoy no existe. Salvo las cavernas a las que algunos “utópicos” quieren que volvamos los más, para que los menos, (ellos, los escogidos, los que detentan el Poder), puedan seguir disfrutando su estatus superior --por “razones de Estado”, imagino que nos dirían, al ser ellos los que trabajan por el bien de todos, bla, bla, bla…
La burra que se han propuesto vendernos, quizá no esté bien dibujada todavía, pero bien esbozada sí la tienen. Y Europa Occidental, muy progresista, ya tiene firmadas sus “opciones de compra”. La cuestión es saber si los chinos, hindúes, filipinos… (por ejemplo), van a estar dispuestos a enterrar su aún nonata prosperidad. Porque --¡qué mala suerte!--, justo ahora es cuando comenzaban a tocarla con la mano.
Hemos de seguir pensando sobre esto…
Bien sabemos todos, --seamos “del pelo” que seamos--, que encontrar tan portentoso acumulador y conseguir exprimirle la energía que almacena, han sido logros tecnológicos de los cuales el ser humano no debería sentirse poco menos que apesadumbrado, como ahora pretenden, sino muy orgulloso. Nada de esto le fue regalado, sino que lo conquistó con inteligencia y trabajo.
Pero es obligatorio tomar en consideración el hecho de que no conocemos ni podemos prever las consecuencias que para nuestro estado climático “ideal” pueda tener la modificación de los porcentajes de gases de esta atmósfera al reinyectarle el CO2 que antes tuvo; porque no tenemos ni la más remota idea del nivel de “vivilidad” que aquel equilibrio de gases habría ofrecido a la especie humana, si por aquellas calendas hubiera habido hombres dispuestos a intentar la aventura de probarlo.
En esta tesitura debemos afrontar como una realidad insoslayable el temor que siempre suscita transitar por lo desconocido. Pero lo cierto es que sólo “al andar se hace camino”; y la alternativa, hoy por hoy no existe. Salvo las cavernas a las que algunos “utópicos” quieren que volvamos los más, para que los menos, (ellos, los escogidos, los que detentan el Poder), puedan seguir disfrutando su estatus superior --por “razones de Estado”, imagino que nos dirían, al ser ellos los que trabajan por el bien de todos, bla, bla, bla…
La burra que se han propuesto vendernos, quizá no esté bien dibujada todavía, pero bien esbozada sí la tienen. Y Europa Occidental, muy progresista, ya tiene firmadas sus “opciones de compra”. La cuestión es saber si los chinos, hindúes, filipinos… (por ejemplo), van a estar dispuestos a enterrar su aún nonata prosperidad. Porque --¡qué mala suerte!--, justo ahora es cuando comenzaban a tocarla con la mano.
Hemos de seguir pensando sobre esto…
Wednesday, November 28, 2007
Es la fotosíntesis, imbéciles...
Una experiencia amarga que en estos tiempos nos está tocando vivir día a día, es la de vernos obligados a irle retirando nuestro respeto a tantas personas e instituciones que fueron puntos de referencia moral para nuestros antecesores.
Y no creo que proceda de una actitud excesivamente exigente por nuestra parte. Por ejemplo, creo que todos somos muy conscientes de que los Tribunales están formados por seres tan falibles como los demás, o muy poco menos. Y sin embargo nuestra sociedad ha venido teniendo a honra acatar las decisiones de los Jueces. Lo cual, --no deberían olvidarlo--, se ha debido en parte a sus merecimientos y en parte a los criterios generosos que la sociedad estuvo, desde lejanos tiempos, dispuesta a utilizar para medir su valor.
Pero llega el momento en que hay que decir hasta aquí. Como juez bienintencionado un hombre se puede equivocar. Lo que no puede perdonársele es que se salga de sus específicas funciones para hacer el gilipollas. ( Cuando no para algo aún peor, pero dejemos ese aspecto por hoy.). Me refiero ahora a un alto juez de los EE.UU que, en el país de más sobresaliente tecnología, no ha creído necesitar asesoramiento científico alguno para pontificar como artículo de fe judicial ¡que el CO2 es un contaminante!. Ea. Habló Blas, punto redondo. Pues por muy hermosa que sea su peluca, y mucho antes de que el CO2 sea un contaminante, lo que ha dictado no es jurisprudencia, sino una gilipollez.
Eso sí, probablemente nadie le llame la atención por ello, porque no van por ahí los tiros de la corrección política de los imbéciles actuales.
Sólo hemos de compadecer a unos cuantos jovencitos de su país por el cacao mental en que se verán sumidos cuando el profesor de biología les explique la maravillosa y aún en parte no explicada, fotosíntesis. La compleja reacción química gracias a la cual sus abuelos de muchas generaciones estructuraron sus viviendas con la madera que sus árboles fabricaron a partir de CO2 y energía luminosa, principalmente.
Unos cuantos jóvenes, sí; porque tal vez porcentualmente no sean muchos los que paren mientes en semejantes "minucias". Y a lo mejor el objetivo del Tribunal es múltiple y abarca incluso el propósito de fabricar cacao mental donde hubo o pudo haber ideas claras.
Que Dios confunda a tales “tribunales” en la misma medida en que ellos intentan confundir a la sociedad.
Y no creo que proceda de una actitud excesivamente exigente por nuestra parte. Por ejemplo, creo que todos somos muy conscientes de que los Tribunales están formados por seres tan falibles como los demás, o muy poco menos. Y sin embargo nuestra sociedad ha venido teniendo a honra acatar las decisiones de los Jueces. Lo cual, --no deberían olvidarlo--, se ha debido en parte a sus merecimientos y en parte a los criterios generosos que la sociedad estuvo, desde lejanos tiempos, dispuesta a utilizar para medir su valor.
Pero llega el momento en que hay que decir hasta aquí. Como juez bienintencionado un hombre se puede equivocar. Lo que no puede perdonársele es que se salga de sus específicas funciones para hacer el gilipollas. ( Cuando no para algo aún peor, pero dejemos ese aspecto por hoy.). Me refiero ahora a un alto juez de los EE.UU que, en el país de más sobresaliente tecnología, no ha creído necesitar asesoramiento científico alguno para pontificar como artículo de fe judicial ¡que el CO2 es un contaminante!. Ea. Habló Blas, punto redondo. Pues por muy hermosa que sea su peluca, y mucho antes de que el CO2 sea un contaminante, lo que ha dictado no es jurisprudencia, sino una gilipollez.
Eso sí, probablemente nadie le llame la atención por ello, porque no van por ahí los tiros de la corrección política de los imbéciles actuales.
Sólo hemos de compadecer a unos cuantos jovencitos de su país por el cacao mental en que se verán sumidos cuando el profesor de biología les explique la maravillosa y aún en parte no explicada, fotosíntesis. La compleja reacción química gracias a la cual sus abuelos de muchas generaciones estructuraron sus viviendas con la madera que sus árboles fabricaron a partir de CO2 y energía luminosa, principalmente.
Unos cuantos jóvenes, sí; porque tal vez porcentualmente no sean muchos los que paren mientes en semejantes "minucias". Y a lo mejor el objetivo del Tribunal es múltiple y abarca incluso el propósito de fabricar cacao mental donde hubo o pudo haber ideas claras.
Que Dios confunda a tales “tribunales” en la misma medida en que ellos intentan confundir a la sociedad.
Wednesday, November 21, 2007
Hoy "me han dado el mitin" los ucranianos.
... Les di el pésame por sus mineros muertos; y... posiblemente fue parecido a mentar la soga en casa del ahorcado. Ellos sabrán por qué, pero yo puedo imaginar. El hombre permaneció casi mudo, pero la esposa empezó a decir que no hay derecho a eso. (Ya en aquel momento lamenté haber hablado); que 400 € al mes por jugarse la vida cada día es una miseria. (Un tanto airada). Pensé al momento en que la minería pudo ser una alternativa que consideraron antes de emigrar... (él es alto y fuerte, y hace 6 años todavía bien joven), y que tal vez el marido haya lamentado no haber escogido. Porque ella siguió conmigo, como si yo fuera un defensor de ese oficio: "Y ahora esas familias, ¿qué!. Porque allí no es como acá; lo que les espera es el hambre".
Procuré poner un poco de bálsamo imaginando que en esas poblaciones la gente es muy solidaria, (a lo que yo aludía sí es ser solidarios, no a dar un € a una ONG). Y desvié suavemente la conversación contándoles lo que me han dicho que pasaba en la Islandia tradicional de los bacaladeros, cada vez que dos o tres desaparecían en un barquichuelo y dejaban viudas y niños. Los niños pasaban "adjudicados" a las más próximas de otras familias. Solucionaban el problema lo mejor que podían, sin acudir a supuestos "servicios sociales" para que se ocuparan del asunto.
Es muy lógico que gentes que hace 100 años afrontaban así sus problemas, sean hoy sociedades muy desarrolladas.Y estoy diciendo sociedades, sociedades humanas; no estados de "bienestar".
Cuando pienso en tantos de aquéllos, o veo las barquitas de cinco metros zarpar mar adentro al oscurecer, (y eso que yo sólo las he visto en tranquilos atardeceres veraniegos), o cuando veo en la tele el montacargas de la mina cerrando la compuerta y comenzando su descenso por el agujero abajo, recuerdo muchas veces aquel título que Sorolla dio a una de sus famosas "marinas":
" y luego dicen que el pescado es caro..." (o el carbón o el hierro)
Y luego dicen los agricultores que su vida es dura... ¡¡Que sabrán ellos de durezas!!.
¡Qué sabran del dilema de tantos olaffsures y gurmundssones que día tras día arrancaron mar adentro; un mar gris-oscuro de olas heladas, y cerrado ahí mismo bajo el oscuro horizonte, con una humedad fría que se mete en los huesos. Para buscar unos pescaditos y volverse pronto a la ladera donde, bajo la nieve, su pequeña camada quedaba esperando. Con sólo una pequeñita chimenea humenate saliendo de la tierra... Por delante la amenaza de morir helados en el agua y por detrás el hambre al acecho. Como alimañas. Con alma, para más sufrir; pero no menos que las alimañas esclavos de su destino.
¿Será por eso que desde hace mucho tiempo siempre como en Portugal bacalhao dourado?.
Y afortunadamente me queda Andrew, con su 25 % de ADN islandés, para homenajear a todos aquellos que antes que yo fueron sus abuelos...
Procuré poner un poco de bálsamo imaginando que en esas poblaciones la gente es muy solidaria, (a lo que yo aludía sí es ser solidarios, no a dar un € a una ONG). Y desvié suavemente la conversación contándoles lo que me han dicho que pasaba en la Islandia tradicional de los bacaladeros, cada vez que dos o tres desaparecían en un barquichuelo y dejaban viudas y niños. Los niños pasaban "adjudicados" a las más próximas de otras familias. Solucionaban el problema lo mejor que podían, sin acudir a supuestos "servicios sociales" para que se ocuparan del asunto.
Es muy lógico que gentes que hace 100 años afrontaban así sus problemas, sean hoy sociedades muy desarrolladas.Y estoy diciendo sociedades, sociedades humanas; no estados de "bienestar".
Cuando pienso en tantos de aquéllos, o veo las barquitas de cinco metros zarpar mar adentro al oscurecer, (y eso que yo sólo las he visto en tranquilos atardeceres veraniegos), o cuando veo en la tele el montacargas de la mina cerrando la compuerta y comenzando su descenso por el agujero abajo, recuerdo muchas veces aquel título que Sorolla dio a una de sus famosas "marinas":
" y luego dicen que el pescado es caro..." (o el carbón o el hierro)
Y luego dicen los agricultores que su vida es dura... ¡¡Que sabrán ellos de durezas!!.
¡Qué sabran del dilema de tantos olaffsures y gurmundssones que día tras día arrancaron mar adentro; un mar gris-oscuro de olas heladas, y cerrado ahí mismo bajo el oscuro horizonte, con una humedad fría que se mete en los huesos. Para buscar unos pescaditos y volverse pronto a la ladera donde, bajo la nieve, su pequeña camada quedaba esperando. Con sólo una pequeñita chimenea humenate saliendo de la tierra... Por delante la amenaza de morir helados en el agua y por detrás el hambre al acecho. Como alimañas. Con alma, para más sufrir; pero no menos que las alimañas esclavos de su destino.
¿Será por eso que desde hace mucho tiempo siempre como en Portugal bacalhao dourado?.
Y afortunadamente me queda Andrew, con su 25 % de ADN islandés, para homenajear a todos aquellos que antes que yo fueron sus abuelos...
Wednesday, November 07, 2007
"La vida sigue igual..."
Sí, Julito I. tenía razón.
Hubo en la España franquista una "cosa" a la que llamaban Confederación Nacional de Sindicatos, (CNS). Pero la gente ignorante lo repasaba tres veces y aún lo entendía mal. Verán:
Comemos Nosotros Sólo, Con Nuestros Socios, Como Nunca Soñamos.
No sé por qué me habré yo acordado de esta tontería....
Hubo en la España franquista una "cosa" a la que llamaban Confederación Nacional de Sindicatos, (CNS). Pero la gente ignorante lo repasaba tres veces y aún lo entendía mal. Verán:
Comemos Nosotros Sólo, Con Nuestros Socios, Como Nunca Soñamos.
No sé por qué me habré yo acordado de esta tontería....
Amália Rodrigues fue en Portugal...
Una "gran señora" para todo. Y con una voz inigualable para llorar la vida en sus fados y canciones.
Esta mañana "estaba yo a oirla" y me dije, digo: -- Pues claro, coño, si esto mismo que a Amália le deprimía es lo que a mí desde chiquinino ya me producía hasta ganas de "ensuciar".
(Procurando escribir con su fonética, para mantener la rima):
"Todo o que fasso o non fasso-- ya otros fisseron así. De ahí este mi cansansso: de saber que lo que fasso, no es feito sólo por mí".
Pero Amália era una mujer invulgar. (Ni siquiera aceptó casarse con nadie).
Las ovejas son distintas: Vamos de puente: (Todos). Un palito de 1,50 para ir de paseo: (Todos). Chandal estilo Alcorcón-Móstoles-Leganés: (Todos). El pelo colorao y cortísimo cortísimo cuando pasan de los 50: (Todas). Emporrarse, empastillarse y alcoholizarse en los días y lugares señalados para ello: (Todos, todas y ¡hasta la madre q.l.p.!). Béeeeee..... béeeeeeeee.... béeeeee....
Al rebaño le ocurre lo contrario que a Amália: su tranquilidad y seguridad reside precisamente en berrear juntos y todos con el hocico bien pegao al culo del de delante.
Y si el carnero padre se mete con el campanillo en una olla del rio, pues a t.p.c. todo el rebaño, pero tós morirán mú tranquilos.
Creo que el estudio del gregarismo en las distintas comunidades humanas sí daría claves de mucho interés para entenderlas. Porque el nivel de independencia vs. gregarismo sí que varía mucho de unas a otras y las marca, para bien o para mal.
Los portugueses, pobrecitos, van balando hasta a cagar.
Los de San Vicente de Alcántara, cuando vienen a Valencia, rarísimo es ver a uno. Lo mínimo son dos; y los otros que faltan hasta la media docena están juntos en el comercio de al lado.
Los "madrileñines" que vienen por aquí en los puentes suelen circular en carvanas de cuatro coches o cinco. Y si no caben todos en la misma casa rural, por lo menos las cogen agrupadas a no más de tiro de piedra unas de otras.
Los "getafeños": ¡Ala!, dieciocho mil trillones de viviendas unifamiliares. Todas igualitas, para que no haya envidias. Sólo los distingue el número que cada uno lleva impreso en tinta negra sobre el costillar derecho. ¡Ah!, y el nombre de la calle: sí, porque unos viven en la calle Mortadelo y otros en la calle Filemón. ¡¡ Beéeeeeeee..... !!, ¡¡ béeeeeeeeeee !......
Os costará creerlo, pero está documentado en actas: en la Cooperativa de 30 viviendas en que vivo, una vez recibidas hubo algún adjudicatario que comenzó por cambiar la pila del fregadero que era de loza por otra de acero. Bueno, pues fue motivo de agrio debate en asamblea el dilucidar si en una cooperativa se podían permitir o no esas libertades. El secretario recogió en acta la proclama de uno de los socios emperrado en que, aunque no lo dijeran los estatutos, si se está en una cooperativa es para ser todos iguales. ¡¡Béeeeeee!....
Hay que comprenderles, les tranquiliza muchísimo eso de ser todos iguales y viajar en el mismo autobús del INSERSO, porque si se despeña, bueno, por lo menos habremos sido todos. Y la culpa, sólo será del carnero del campanillo.
"Todo o que fasso o no fasso, ya otros fisseron así".
¡A saber a qué partido votarán!
¿O se sabe?.
Sólo de pensar en ellos, lo que digo: me entran ganas de ensuciar.
Esta mañana "estaba yo a oirla" y me dije, digo: -- Pues claro, coño, si esto mismo que a Amália le deprimía es lo que a mí desde chiquinino ya me producía hasta ganas de "ensuciar".
(Procurando escribir con su fonética, para mantener la rima):
"Todo o que fasso o non fasso-- ya otros fisseron así. De ahí este mi cansansso: de saber que lo que fasso, no es feito sólo por mí".
Pero Amália era una mujer invulgar. (Ni siquiera aceptó casarse con nadie).
Las ovejas son distintas: Vamos de puente: (Todos). Un palito de 1,50 para ir de paseo: (Todos). Chandal estilo Alcorcón-Móstoles-Leganés: (Todos). El pelo colorao y cortísimo cortísimo cuando pasan de los 50: (Todas). Emporrarse, empastillarse y alcoholizarse en los días y lugares señalados para ello: (Todos, todas y ¡hasta la madre q.l.p.!). Béeeeee..... béeeeeeeee.... béeeeee....
Al rebaño le ocurre lo contrario que a Amália: su tranquilidad y seguridad reside precisamente en berrear juntos y todos con el hocico bien pegao al culo del de delante.
Y si el carnero padre se mete con el campanillo en una olla del rio, pues a t.p.c. todo el rebaño, pero tós morirán mú tranquilos.
Creo que el estudio del gregarismo en las distintas comunidades humanas sí daría claves de mucho interés para entenderlas. Porque el nivel de independencia vs. gregarismo sí que varía mucho de unas a otras y las marca, para bien o para mal.
Los portugueses, pobrecitos, van balando hasta a cagar.
Los de San Vicente de Alcántara, cuando vienen a Valencia, rarísimo es ver a uno. Lo mínimo son dos; y los otros que faltan hasta la media docena están juntos en el comercio de al lado.
Los "madrileñines" que vienen por aquí en los puentes suelen circular en carvanas de cuatro coches o cinco. Y si no caben todos en la misma casa rural, por lo menos las cogen agrupadas a no más de tiro de piedra unas de otras.
Los "getafeños": ¡Ala!, dieciocho mil trillones de viviendas unifamiliares. Todas igualitas, para que no haya envidias. Sólo los distingue el número que cada uno lleva impreso en tinta negra sobre el costillar derecho. ¡Ah!, y el nombre de la calle: sí, porque unos viven en la calle Mortadelo y otros en la calle Filemón. ¡¡ Beéeeeeeee..... !!, ¡¡ béeeeeeeeeee !......
Os costará creerlo, pero está documentado en actas: en la Cooperativa de 30 viviendas en que vivo, una vez recibidas hubo algún adjudicatario que comenzó por cambiar la pila del fregadero que era de loza por otra de acero. Bueno, pues fue motivo de agrio debate en asamblea el dilucidar si en una cooperativa se podían permitir o no esas libertades. El secretario recogió en acta la proclama de uno de los socios emperrado en que, aunque no lo dijeran los estatutos, si se está en una cooperativa es para ser todos iguales. ¡¡Béeeeeee!....
Hay que comprenderles, les tranquiliza muchísimo eso de ser todos iguales y viajar en el mismo autobús del INSERSO, porque si se despeña, bueno, por lo menos habremos sido todos. Y la culpa, sólo será del carnero del campanillo.
"Todo o que fasso o no fasso, ya otros fisseron así".
¡A saber a qué partido votarán!
¿O se sabe?.
Sólo de pensar en ellos, lo que digo: me entran ganas de ensuciar.


